Antes de embarcarse en una discusión sobre la importancia de la
argumentación en el ámbito legal, es importante aclarar qué se entiende por el
concepto como tal.
Argumentar es comúnmente definido como el proceso por el cual se dan razones en defensa de una opinion (tesis), con el objetivo último de persuadir a un tercero. [1]
La argumentación jurídica por lo tanto es el proceso mediante el cual los profesionales del derecho presentan una serie
de razones interconectadas –en la forma premisa-conclusión– que se
basan en principios legales (conforme a la estructura de las fuentes del derecho de su país) y evidencia o pruebas
que soporten su tesis jurídica, de modo que logren persuadir [al juez en caso de tratarse de una nación regida por el derecho civil, o al jurado, si se rige bajo derecho consuetudinario] sobre la
validez de esta frente a un caso particular.